
En enero pasado, el Gobierno de Ciudad de México comenzó a retirar los campamentos irregulares de migrantes que se habían establecido en varios puntos de la capital. Ante el desplazamiento de decenas de familias que construyeron improvisados hogares, provenientes sobre todo de Venezuela, Colombia, o Haití, gran parte de quienes han quedado varados en la capital tienen tres opciones: volver a sus países, quedarse en México de manera definitiva, o seguir intentando entrar a Estados Unidos. Para la gran mayoría de ellos —venezolanos— el Gobierno de Clara Brugada ha negociado la salida de vuelos humanitarios, uno de ellos salió hace unas semanas con 308 personas que decidieron regresar voluntariamente a Venezuela. Para el resto, las nuevas casas de asistencia pretenden ser una posibilidad digna para su estancia, y el Centro de Asistencia Vasco de Quiroga, el ejemplo para el resto.

