Legislativas, locales, regionales, europeas y este domingo, presidenciales. En poco más de un año y medio, los casi 29 millones de polacos en edad de votar han sido convocados a las urnas en cinco elecciones consideradas trascendentales, por unos y otros, para el futuro del país. Polonia se inscribe en la dicotomía política que, con matices, recorre Europa: de un lado, un campo liberal, que encarna los valores occidentales y el europeísmo, frente a la derecha ultraconservadora, nacionalista y euroescéptica. En los comicios de este domingo los polacos están llamados a elegir al jefe de Estado, una figura clave que puede facilitar la agenda reformista del Gobierno de coalición capitaneado por Donald Tusk, o bien sabotearla, ejerciendo su derecho de veto en el proceso legislativo.
