
Las mentiras se ven muy bien a la distancia, como las borrascas, pero disfrazan con maestría su escandaloso volumen en el presente que les toca vivir. Sobre todo si se apoyan en el poder. Ante un artefacto periodístico como Fabricación, el nuevo libro de Ricardo Raphael, la mentira se ve como lo que es. Y no hay forma de leer cada una de sus más de 500 páginas, sin pensar en los mecanismos que permitieron que aquel embuste se impusiera, tan profundamente, por tanto tiempo. Aún hoy, cualquiera que hable del caso Wallace en México refiere, palabras más, palabras menos, el secuestro de un muchacho hace 20 años y la cruzada de su madre por hacer justicia. Qué lejos de la verdad.
