En un año el mundo ha cambiado aceleradamente. Portugal, también. El país afianzó en las elecciones generales de este domingo el giro a la derecha que había iniciado en marzo de 2024 de forma drástica y condenó a la izquierda, fragmentada entre seis formaciones, a un peso irrelevante, con el 30,4% de los escaños. Una cifra que incluso podrá encoger más cuando se concluya dentro de una semana el recuento del voto del exterior, que en la cita anterior otorgó dos diputados a Chega, uno a la coalición conservadora AD y otro al Partido Socialista (PS). Si esta relación se mantiene, la ultraderecha se convertiría en la segunda fuerza en número de escaños en el Parlamento y André Ventura, en el líder de la oposición, como él ya se proclama desde la noche electoral.
