En una homilía breve y concisa, el papa León XIV ofreció este domingo en su primera misa papal pistas elocuentes sobre cómo quiere enfocar su pontificado en un mundo convulso y polarizado. Lo dejó claro con las tres referencias inspiradoras que citó en el discurso: el papa Francisco, San Agustín y León XIII, el papa que formuló la doctrina social de la Iglesia. Pero lo primero que hizo fue una llamada a la unidad interna y la reconciliación: “Ir juntos para construir un mundo nuevo donde reine la paz”, y hacerlo con “espíritu misionero”, dijo, “sin encerrarnos ni sentirnos superiores al mundo”. Una unidad que “no anula las diferencias”, y que tiene en cuenta que la verdadera autoridad no se basa en “el sometimiento, la propaganda religiosa o el poder, sino en el amor”. También hizo guiños a quienes reprochaban a Francisco haber actuado de forma autoritaria y sin consultar. Recurrió a la figura de San Pedro para mostrar cómo se ve a sí mismo y cuál es su misión como pontífice: “Un pastor que pastorea el rebaño sin ceder a la tentación de ser un líder solitario o un jefe que está por encima de los demás”. Decenas de miles de fieles y autoridades de 150 países acudieron a escuchar la misa de inauguración en San Pedro, un momento trascendental en el que las palabras del nuevo Papa se interpretan como una declaración de intenciones para su pontificado.
