Año tras año, Eurovisión es todo un acontecimiento televisivo que en España, desde la creación del Benidorm Fest, ha visto renovado el interés entre el público, especialmente el más joven. Esta edición, la 69ª del festival, ha estado marcada por la polémica participación de Israel y la tensión entre RTVE y los organizadores por los comentarios sobre el conflicto en Gaza por parte de los comentaristas españoles en la segunda semifinal. Con Melody como representante española, la final de este sábado ha sido vista por una media de 5.884.000 espectadores, con una cuota del 50,1%, según los datos publicados por las consultoras Barlovento Comunicación y Dos 30′ a partir de las mediciones de la auditora Kantar Media. Es un millón de espectadores más que el año pasado, cuando el dato fue de 4.886.000 televidentes y un 41,8% de cuota.
