“Aunque casi nadie conocía mi obra Burgtheater en 1985, perdí mi buen nombre en Austria y quedé marcada para el resto de mi vida”, dice Elfriede Jelinek en una conversación abierta con el dramaturgo Milo Rau. La escritora austriaca publicó la obra en 1982 en manuskripte, una revista literaria marginal donde pasó desapercibida, y la estrenó tres años después en Bonn, no en Viena, pero provocó de inmediato un revuelo mediático en su país natal. La obra, con el irónico subtítulo Farsa con canto, denuncia la complicidad de la familia de actores más querida de Austria, el clan Wessely-Hörbiger, con el nazismo. “Nuestros actores y actrices austriacos no fueron seguidores, fueron perpetradores. Y nadie los llevó jamás ante un tribunal”, dice Jelinek.
