Hace treinta años, un puñado de cineastas daneses, comandados por Lars von Trier y Thomas Vinterberg, decidió lanzar un decálogo de normas que cumplirían en sus películas y que devolvería el cine de autor europeo al espíritu de la Nouvelle Vague. Así nació en 1995 el movimiento Dogma 95 o, sencillamente, Dogma. Aquel impulso se diluyó con el tiempo (sus fundadores lo abandonaron los primeros) y estaba enterrado en el recuerdo de los cinéfilos hasta este sábado, en que otro grupo de cineastas daneses ha decidido recuperarlo (añadiendo otras cláusulas de obligado cumplimiento) y presentarlo en Cannes. Ha nacido el Dogma 25.
