Las lágrimas de alegría inundaron los ojos de los miles de aficionados del Crystal Palace que se encontraban en la grada de Wembley. Su equipo había hecho historia en Inglaterra después de vencer al Manchester City en la final de la FA Cup y conquistar el primer título de sus 120 años de historia. Sobre el césped, Eberechi Eze, el héroe que marcó el gol de la final se tiraba al suelo incrédulo ante la hazaña que habían logrado. Al mismo tiempo, Guardiola, discutía muy enfadado con otro de los héroes de la tarde londinense, Dean Henderson, el guardameta del Palace. El técnico español mostró toda esa frustración que ha arrastrado durante todo el año, sobre todo después de perder una final que le deja en blanco por segunda vez en su carrera como entrenador.
