Comerse una croqueta o una hamburguesa que se iban a tirar a la basura, beberse una cerveza en la pausa de descanso, o descuadrar 22 euros en un cierre de caja. Son algunas de las causas por las que varios trabajadores de conocidos supermercados han sido despedidos. Sus llamativos casos han acaparado titulares en el último año, pero se trata solo de una muestra de los numerosos ejemplos de extinción de relaciones laborales por causas aparentemente desproporcionadas como para que la empresa tome la decisión de despedir. De hecho, en la mayoría de las ocasiones, los tribunales terminan dando la razón al empleado.
