Miraba hacia arriba Osasuna, esperanzado en atrapar el salvoconducto a Europa, y ponía los ojos hacia abajo y con cierta inquietud el Espanyol, preocupado por la amenaza del descenso. Pero todas las miradas acabaron por centrarse en Budimir, un gigante al cuadrado porque no solo desafía a las defensas con sus centímetros, sino que las descascarilla con sus goles. No fue distinto ante el Espanyol, que acumula cinco derrotas consecutivas y se muerde las uñas porque se jugará la permanencia en el último envite liguero frente a Las Palmas en Cornellà, y fue más de lo mismo para Osasuna, que tiene Europa a tiro de piedra porque Budimir no falla a su cita con el gol.
