“¡Por qué, por qué!”, lamenta Coco Gauff, que está ahí durante un buen rato, muy cerquita, a un palmo. Pero no hay nada que hacer. Jasmine Paolini, triunfadora, es un muro que no cede y que todo lo hace bien, astuta como pocas. Hace y deja hacer. Va viniéndose abajo la estadounidense, que se rompe y cae. Así que se corona ella (6-4 y 6-2, tras 1h 29m) y lo festeja Italia, donde por fin, 40 años después, se encuentra quien recoja el testigo de Raffaella Reggi, la última campeona nacional en Roma. Sacudida en el Foro Itálico. Resuelto el fascículo femenino, la hinchada local celebra y confía, cruza los dedos. Por qué no. ¿Por qué no un doblete? ¿Por qué no también Jannik Sinner?
